quinta-feira, 27 de agosto de 2020

Literalmente um Paraiso!

"No se turbe vuestro corazón. Creed en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, os lo habría dicho. Os prepararé un lugar" ( Juan 14: 1-2 )


El escritor Issac Asimov dijo: "No creo en la vida después de la muerte, así que no tengo que pasar toda mi vida temiendo al infierno, ni, peor aún, temiendo al cielo. Por qué peor que las torturas del infierno, creo que es el aburrimiento de Cielo."

Créame, el cielo no será aburrido. Algunas personas piensan en el cielo de una manera mística, con nubes y más nubes por todas partes. Otros piensan que el cielo será un culto religioso por mucho tiempo.

Pero, ¿cómo será realmente el cielo? Permítanme decir primero que el cielo es verdaderamente un lugar. Jesús dijo: "Te prepararé un lugar" ( Juan 14: 2 ). Un lugar, así es ... es importante que tengamos esto en cuenta. El cielo es un lugar real para que la gente real haga cosas reales. Necesitamos pensar de esa manera.

El cielo también se describe como un paraíso. Cuando el ladrón en la cruz le dijo a Jesús: "Señor, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino". Jesús respondió: "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso" ( Lucas 23: 42-43 ).

El apóstol Pablo dijo lo mismo. Murió y se fue al paraíso. Esta es una palabra interesante, porque en el idioma original, es una palabra que describe un jardín amurallado, como lo hubiera hecho el rey de Persia.

Piense en una impresionante residencia palaciega, con un jardín caprichoso y meticulosamente diseñado, de dimensiones gigantescas, con todo tipo de frutas y flores. Esta es la palabra que Pablo usó para describir el cielo después de que Dios lo trajo de regreso. Paulo estaba pensando en lo mejor que podía imaginar, diciendo que era como un paraíso.

Esto no quiere decir que las cosas no puedan ser hermosas en este planeta. Vemos la gloria de Dios en exhibición en toda Su creación, incluso en este estado caído en el que nos encontramos. Pero el cielo es un paraíso. Como está escrito: "Ningún ojo vio, ningún oído oyó, ninguna mente imaginó lo que Dios ha preparado para los que le aman" ( 1 Corintios 2: 9 )
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segunda-feira, 15 de junho de 2020

Crece en la gracia y en el conocimiento


Crece en la gracia y en el conocimiento

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria ahora y para siempre! Amén.
(2 Pedro 3:18)
El crecimiento espiritual es un paso importante para aquellos que ya conocen a Cristo y lo han aceptado por medio de la fe. Pero debemos nacer espiritualmente antes de crecer... Solamente cuando somos hijos de Dios, con el Espíritu Santo habitando en nosotros, tenemos la posibilidad de crecer a la semejanza de Jesús. Hay muchos que se esfuerzan en desarrollar la vida cristiana, pero si todavía no han nacido de nuevo, se frustran al no lograr alcanzar un crecimiento genuino en la fe.
No se trata de un proceso automático en la vida del cristiano: crecer en la gracia y el conocimiento de Jesucristo solo será posible a través de la obra del Espíritu de Dios. No lo conseguiremos por nuestros propios esfuerzos sino por la gracia y obra del Señor. Nosotros solo colaboramos con la obra del Padre en nuestros corazones. Por lo tanto, para crecer espiritualmente necesitamos tener las mismas actitudes que tuvo Jesús, manteniendo una relación sincera y creciente con Dios.

Busca crecer espiritualmente:

  • Si todavía no crees en el Señor Jesús de todo corazón, ¡ese es el primer paso! Arrepiéntete de tus pecados y entrega todo tu ser a Dios.
  • El crecimiento es obra del Espíritu Santo. Dale lugar a él en tu vida y desarrolla los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23).
  • Sé imitador de Jesús. Llega a conocerle mejor a través de una amistad sincera y verdadera.
  • Lee la Biblia y aprende más sobre quién es Dios, cuál es su voluntad y propósito. Escucha su Palabra, léela, estúdiala con dedicación y empeño.
  • Vive la vida cristiana con la conciencia de que el Espíritu de Cristo está contigo durante todo el día. Escucha a Dios, habla con él, busca su orientación, pídele perdón.

Para orar:

Amado Señor, te entrego mi vida en este día para que trabajes en mí haciéndome más semejante a Cristo. Ayúdame a crecer y a apreciar nuestra amistad manteniendo comunión constante y la adoración a ti. Ayúdame también a comprender con más claridad tus caminos según leo tu Palabra. Dame gracia y poder para seguir las enseñanzas de Cristo hoy y siempre. En el nombre de Jesús, amén.

domingo, 14 de junho de 2020

¡Alaba al Señor!


Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios.
--Salmo 103:2
Tener un corazón agradecido hacia Dios nos hace más felices. ¿Cuántas cosas ya ha hecho el Señor por nosotros? ¿Cuántas bendiciones nos ha dado? Sí, hemos pasado por momentos difíciles, pero Dios es fiel y nos protegió. Volvamos nuestros ojos y nuestra memoria hacia lo que él ya hizo en nuestras vidas. ¡Que nunca nos olvidemos de sus bendiciones!
Cuando tenemos un corazón agradecido somos más alegres y hasta nos sentimos más ligeros. La manera como lidiamos con las bendiciones que recibimos influye en la manera en que conducimos nuestras vidas. Es difícil que alguien que no reconoce las bendiciones del Señor tenga un corazón alegre. Dios es misericordioso y bendecidor, nos corresponde a nosotros reconocer su favor.

Dios ya nos entregó la mayor de sus bendiciones: la salvación en Cristo Jesús. Que jamás olvidemos su gran favor y que nuestra alma bendiga al Señor eternamente pues él nos ama.

¡Alaba al Señor alma mía!

  • Reserva un momento diario durante tu tiempo de oración para hablar con Dios y darle gracias.
  • Lee la Biblia y trata de aprender más sobre sus enseñanzas.

Para orar:

Señor, gracias por tu presencia en mi vida. ¡Cuántas bendiciones y cuánto cuidado has tenido! Mi alma se alegra en recordar cuánto me has bendecido. Muchas gracias, Padre. En el nombre de Jesús. Amén.